1€uro Dunkin’: Croissant

Ya sabéis -y si no lo sabéis os lo contamos nosotros- que en nuestras tiendas Dunkin’ Coffee no solo tenemos rosquillas. Aunque nuestras simpáticas y redondeadas amigas sean las reinas de la casa, lo cierto es que nuestros pasteleros se afanan por ofrecernos los mejores productos y para todos los gustos.

Además en Dunkin’ hemos decidido que la crisis no nos aguará el desayuno o la merendola y ello nos ha animado a emprender una de nuestras campañas más exitosas, 1 €uro Dunkin’, y si te das una vuelta por tu tienda más cercana o te pasas por nuestra web de Dunkin’ Coffee, podrás ver el montón de ricos productos que tenemos a 1 €urito.

Es el caso de unos deliciosos croissants, tiernos, suaves y con un olorcito… Es un producto 100% Europa y aunque, sin dudarlo, todos diríamos que el famoso croissant es originario de Francia, lo cierto es que nació en Viena.

¡Plof, boca abierta! Pues es así. Al parecer estos famosos ‘cuernitos’, como los llaman en América Latina, entroncan con la pastelería árabe, como no podía ser de otra manera. De los califas de la repostería milenaria viene la costumbre de elaborar dulces con forma de media luna, la fase lunar más vinculada a los musulmanes y a sus banderas. De hecho, la palabra croissant puede significar tanto ‘creciente’ como ‘media luna’ y en ambos casos, el nombre del bollito queda unido a una de las formas de nuestro romántico satélite.

Pero volvemos a Viena, que es lo que nos dejó patidifusos. Cuentan los trovadores que allá por el siglo XVI, los vieneses se libraron de caer en manos otomanas gracias a los panaderos, quienes trabajaban por la noche y fueron los únicos que pudieron oír el ruido que hacían los soldados enemigos mientras preparan el asedio de la ciudad.

Los afanosos obradores alertaron a sus ciudadanos, quienes pudieron pillar in franganti a los acosadores. El emperador condecoró a los panaderos por aquel acto y ellos, en agradecimiento, elaboraron dos pastelillos, uno con el nombre del rey y otro al que llamaron Halbmond, que en alemán significa ‘media luna‘, aludiendo a la bandera de los otomanos.

Dos siglos más tarde llegaron los franceses… y todos conocemos el final de la historia del croissant.

Fotos Creative Commons: Flickr/traaf y Flickr/longhorndave

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